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:: Sanación Estilo Maya
Turismo y Ocio || Diciembre 2007 || Argentina
Vuelvo innumerables veces con mi mente a Tulum, ubicado en el estado de Quintana Roo, frente a un mar turquesa e infinito. El paisaje es mágico y me predispongo a volar con mi imaginación, a aceptar nuevos desafíos y a vivir experiencias increíbles que ofrece el sugestivo programa de actividades diarias diseñado para conectar al participan-te con el universo y alimentar el alma con los conocimientos fundados en la tradición indígena.
Todas esas sensaciones son las que me seducen de EcoTulum Resort & Spa, un estable-cimiento de lujo montado sobre una playa desierta – cubierta de palmeras y cocoteros – en la imponente Riviera Maya. Lo que primero me atrapó fue la filosofía con la cual guían su misión empresarial: “proveer armonía espiritual” y “armonizar sus deseos”.
Al llegar quedé maravillada con un escenario de ensueño. Me sentí realmente parte de todo, parte de la inmensidad, que no deja nunca de sorprendernos. El estilo y “la onda” de todo el personal está a la altura de lo que significa EcoTulum Resort & Spa. En la recepción no se encuentra a un recepcionista formal y acartonado sino una chica – que bien podría ser modelo – o un muchacho ultra cool. A mí me tocó alojarme en una de las 47 eco-rústicas cabañas ubicadas frente al mar en un ambiente natural. Pese a su sencillez – sus paredes son de madera, sus techos de paja – son de un lujo desbordante, que envidiaría cualquier resort tradicional.
Pero lo más interesante es que mi visita coincidió con el Segundo Encuentro Internacio-nal de Sanadores, que se reunían para indagar en las técnicas ancestrales dedicadas al bienestar, mejor conocidas, como Maya Spa. De ese modo, los mayores expertos en tratamiento holeotrópicos y holísticos dan a conocer sus prácticas. Sin embargo, quienes son los más admirados por los allí presentes son aquellos maestros que continúan con las técnicas ancestrales desarrolladas por los mayas para cuidar tanto el cuerpo como el alma.
Comenzamos el día con una clase matutina de yoga y sesiones de meditación. Un sano desayuno nos esperaba: frutas tropicales, granola crujiente, huevos orgánicos con chaya, tortillas de maíz y jugo de frutas frescas. Por la tarde, podíamos tomar un masaje tera-péutico formar parte de un debate con un chaman local, donde nos contaba los secretos del aura, la herbología, la terapia de cristales y la astrología maya.
Cuando caía la noche, compartíamos bailes aztecas y una ceremonia de despedida del sol. Luego podíamos ingresar por dos horas al temascal, antiguo baño de vapor maya que purifica el cuerpo y la mente. El vapor se genera con hierbas purificadas por la lava de las rocas volcánicas. Una vez purificados, éramos conducidos hacia la playa con un brindis final, en honor a la luna llena.